2/1/10

Como una ciruela





¡Ay! ¿Qué has hecho de mi, 
si por tus ojos, que caminanan en mi sangre
puedo arrancar los puñales de mi pecho?


Mis manos, alas heridas
tembladeral de espera.
en vano  las acerco la pantalla
para tocar tu letra impresa 
y acariciar
tu palabra
tu nombre
inaugurando el desgarro 
de las velas del navío.


¿Cómo podré vivir 
si mi eje planetario ha variado 
y la elíptica del andar 
ha perdido el retorno?
¿Cómo podré vivir 
sin tu voz que recorre aún la espesura de mis miedos
sin la carnosa ciruela de tu boca
en cada amanecer que te nombra y me nombra
convocándonos a otros mapas
a diagramar nuevas rutas
en el corazón de una ciruela?


Ah! ya no podré jamás 
morder las frutas del verano
sin recordar tu pecho


Ya no podré  morder la carne de una frutilla
dejar que la pulpa se deshaga en mi lengua
sentir la rugosidad de sus semillas
prometiendo futuros
en la piel madura de la tarde.


No, ya no podré
(sin nombrate mil veces
como rito
como mantra de luz )
pedir al fulgor de la mañana
que borre
viejos amaneceres de olvido
y conmemore
tu voz
en mis manos
arrodillada ente el temblor nuevo.





2 comentarios:

reltih dijo...

ufffffffff ese, cierre que le diste a tu escrito, me parecio hermoso.
besos

Miguel Vivas dijo...

Encantado de haberte encontrado navegando por éstos blogueros mundos, jejej… Me encanta comprobar que sigue habiendo gente inquieta, enhorabuena por tu labor. Te seguiré la pista desde mi Palabrafernalia…